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Focusing y estrés: cómo evitar el colapso cuando el cuerpo ya no puede más

Actualizado: 16 dic 2025

El estrés no aparece de golpe: se acumula. Empieza como tensión muscular, sigue con insomnio, y después llega esa fatiga rara que no se arregla ni durmiendo. Cuando ese estado se mantiene semanas o meses, el cuerpo deja de regularse con normalidad y entra en modo supervivencia: funciona, sí… pero a costa de apagar señales internas cada vez más importantes. Aquí explico qué ocurre cuando el cuerpo vive en modo supervivencia.

Si ese ritmo no se interrumpe, puede aparecer el colapso físico y emocional que muchas personas llaman burnout: no “estar cansada”, sino sentir que el cuerpo ya no tiene dónde tirar de fuerza.


El Focusing ofrece una forma concreta de intervenir antes de llegar al límite: ayuda al cuerpo a salir del automático, recuperar sensibilidad y volver a su ritmo natural. Si quieres comprender la base de esta técnica, puedes leer Focusing y cómo tu cuerpo sabe lo que necesita.


persona acompañada en una sesión de focusing online

Qué ocurre en el cuerpo cuando el estrés se vuelve crónico


El estrés es una reacción biológica útil. Ante una demanda, el cuerpo activa recursos: adrenalina, cortisol, tensión muscular, foco. El problema aparece cuando la activación no se descarga y se convierte en estado. Si quieres entender con más amplitud qué es el estrés desde el cuerpo, por qué se vuelve crónico y cómo se relaciona con la sobrecarga mental, aquí lo explico en detalle: Terapia emocional para el estrés y la sobrecarga mental.


En ese punto, el sistema nervioso simpático (alerta) se queda encendido y el parasimpático (descanso y reparación) no logra hacer su trabajo. El resultado suele verse como “cansancio normal”, pero no lo es:


  • rigidez muscular

  • insomnio o sueño no reparador

  • digestiones lentas o revueltas

  • irritabilidad, apatía o falta de motivación

  • dificultad para concentrarse

  • sensación de estar siempre “por detrás” de la vida


Y algo más sutil: el cuerpo puede entrar en una especie de congelación. No hay ansiedad evidente, pero tampoco calma. Hay desconexión, “funcionar sin sentir” y una energía cada vez más baja.


Del estrés sostenido al burnout


El burnout no siempre llega con ataques de ansiedad. A veces llega con apagón: el cuerpo deja de empujar.

Señales frecuentes:


  • fatiga constante (aunque duermas)

  • desconexión o vacío

  • niebla mental

  • dificultad para disfrutar

  • sensación de “me da igual todo” (sin que sea verdad)

  • síntomas físicos sin causa médica clara


No es pereza: es protección. El cuerpo reduce gasto porque llevar tiempo en alerta ya no es sostenible.


Cómo ayuda el Focusing a evitar el colapso


El Focusing no intenta “controlar el estrés” desde la cabeza. Trabaja donde el estrés vive: en la sensación corporal.

Al poner atención a cómo se siente el estrés por dentro (presión, peso, nudo, rigidez), el cuerpo recibe una señal clave: ya no estás sola empujando. Esa presencia cambia el circuito: baja defensa, sube regulación.


El efecto más importante en estrés crónico es este: el cuerpo recupera sensibilidad para detectar sobrecarga antes de romperse. Volver a sentir a tiempo permite descansar antes del derrumbe.


Qué ocurre en una sesión


En una sesión, se identifica cómo se manifiesta el estrés en tu cuerpo: presión en el pecho, espalda dura, mandíbula apretada, estómago cerrado, sensación de peso o de “no puedo más”. No buscamos eliminar la tensión por fuerza. Le damos espacio. Cuando el cuerpo se siente reconocido, suele aflojar por sí solo. Esa liberación no es “mental”: es fisiológica. El sistema pasa de defensa a recuperación.

Con el tiempo, el cuerpo vuelve a confiar en su ritmo. Y cuando el cuerpo confía, deja de vivir como si todo fuera urgente.


Beneficios del Focusing en estrés prolongado


  • Reduce activación fisiológica sostenida.

  • Previene el burnout al detectar señales tempranas.

  • Recupera energía vital y claridad mental.

  • Fortalece la conexión cuerpo–mente para decidir con coherencia.


Conclusión


El cuerpo no se equivoca. Cuando insiste con dolor, tensión o cansancio, no está fallando: está pidiendo pausa.


Cuando el cuerpo está tan sobrecargado, acompañarlo con presencia suele marcar la diferencia. Aquí explico cómo trabajo sesiones de Focusing para sostener estos procesos, presencial en Olot u online.







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