top of page

Focusing y estrés: cómo evitar el colapso cuando el cuerpo ya no puede más

El estrés no aparece de golpe: se acumula. Empieza con tensión muscular, sigue con insomnio, y más tarde con una fatiga que no se pasa ni durmiendo. Cuando ese estado se mantiene durante semanas o meses, el cuerpo deja de poder regularse y entra en un modo de supervivencia continua. Si no hay descanso real, esa activación constante puede llevar al colapso físico y emocional que conocemos como burnout.

El Focusing ofrece una forma concreta de intervenir antes de llegar a ese punto: ayuda al cuerpo a salir del modo automático y recuperar su ritmo natural. Si quieres conocer en profundidad en qué se basa esta técnica, puedes leer qué es el Focusing y cómo funciona.


persona acompañada en una sesión de focusing online

Qué ocurre en el cuerpo cuando el estrés se vuelve crónico


El estrés es una reacción biológica necesaria. En situaciones puntuales, el cuerpo libera adrenalina y cortisol para responder al esfuerzo. El problema surge cuando esa respuesta se mantiene en el tiempo. El sistema nervioso simpático —encargado de la alerta— se queda activo, y el parasimpático, que debería inducir relajación, deja de actuar.

Esa disfunción genera síntomas que se confunden con “cansancio normal”: rigidez muscular, dificultad para concentrarse, digestiones lentas, irritabilidad o apatía. Cuando el cuerpo se sostiene en esa tensión de forma prolongada, pierde sensibilidad y energía. El organismo no está en calma, pero tampoco en reacción: está congelado.


Del estrés sostenido al burnout


El burnout es la fase de agotamiento del estrés. El cuerpo deja de producir suficiente cortisol y aparecen señales claras de colapso:


  • sensación de vacío o desconexión,

  • fatiga constante,

  • colapso mental,

  • dificultad para disfrutar o motivarse,

  • síntomas físicos sin causa médica aparente.


En esta etapa, la persona suele “funcionar” sin sentir. No hay ansiedad ni nerviosismo; hay desconexión. El cuerpo se apaga para protegerse.


Cómo el Focusing ayuda a evitar el colapso


El Focusing, creado por Eugene Gendlin, es una técnica que enseña a escuchar el cuerpo desde dentro. En lugar de intentar controlar el estrés, propone prestar atención a las sensaciones corporales asociadas a él. Al hacerlo, se activa la respuesta de relajación natural y el sistema nervioso puede volver a autorregularse.

En la práctica, esto significa que el cuerpo recupera su capacidad de percibir el cansancio, el malestar o la sobrecarga antes de que sea demasiado tarde. Escuchar esas señales permite descansar a tiempo y prevenir el agotamiento.

Si necesitas acompañamiento en tu proceso, reserva una sesión de focusing.


Qué ocurre en una sesión


Durante una sesión de Focusing, la persona aprende a identificar cómo se manifiesta el estrés en su cuerpo: una presión en el pecho, rigidez en la espalda, o una sensación de peso. El acompañamiento no busca eliminar la tensión, sino darle espacio. Cuando el cuerpo se siente reconocido, la tensión suele aflojar por sí sola. Esa liberación no es psicológica: es fisiológica. El sistema nervioso pasa del modo de defensa al modo de recuperación, y con el tiempo, el cuerpo empieza a confiar otra vez en su propio ritmo.


Beneficios del Focusing en casos de estrés prolongado


  • Reduce los niveles de activación fisiológica. Al sentirse escuchado, el cuerpo deja de producir exceso de cortisol.

  • Previene el burnout. Ayuda a reconocer los primeros signos de agotamiento antes del colapso.

  • Recupera la energía vital. La persona vuelve a sentir descanso real y claridad mental.

  • Fortalece la conexión cuerpo-mente. Permite tomar decisiones más coherentes con lo que realmente se necesita.


Conclusión


El cuerpo no se equivoca. Cuando insiste con dolor, tensión o cansancio, no está fallando: está pidiendo pausa. El Focusing es una herramienta práctica para escuchar esas señales y restaurar la regulación natural del cuerpo. No se trata de resistir más, sino de aprender a detenerse antes de llegar al límite.


Puedes reservar tu sesión de Focusing —presencial en Olot o online— y comenzar a recuperar la energía que tu cuerpo viene reclamando.

















Comentarios


bottom of page