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Focusing y somatización: cómo escuchar el cuerpo cuando las emociones se vuelven síntomas

A veces el cuerpo habla cuando las palabras no alcanzan. Aparecen dolores, tensión, cansancio o molestias sin una causa médica evidente. No siempre se trata de una enfermedad, sino de somatización: el modo en que el cuerpo expresa una carga emocional no resuelta.

El Focusing ayuda a reconocer ese lenguaje físico y liberar la tensión que lo sostiene. Si quieres comprender los fundamentos de esta técnica, puedes leer qué es el Focusing y cómo funciona.



Qué es la somatización y en qué se diferencia de la enfermedad


La somatización ocurre cuando una emoción o un conflicto no expresado se manifiesta en el cuerpo en forma de síntoma físico. El cuerpo traduce lo emocional en sensaciones reales —dolor, presión, cansancio, molestias— aunque no haya una causa médica que lo explique. Por eso, una persona puede sentir malestar aunque sus análisis estén bien.

Esto no significa que “todo sea psicológico”. Los síntomas de la somatización son reales, pero su origen está en la tensión emocional que altera el equilibrio del sistema nervioso y muscular, no en un daño orgánico.


Una enfermedad, en cambio, implica una alteración física concreta —como una infección, una inflamación, un trastorno hormonal o una lesión estructural—. La somatización no sustituye la enfermedad, pero puede acompañarla o incluso precederla. Cuando el cuerpo acumula tensión durante demasiado tiempo, puede volverse más vulnerable, recuperarse más lento o desarrollar dolencias físicas.


En resumen:


  • Enfermedad: daño o disfunción orgánica identificable médicamente.

  • Somatización: malestar físico real sin lesión, originado por tensión emocional o estrés.


El cuerpo no se equivoca: cuando no encuentra palabras, usa sensaciones para comunicar lo que necesita ser atendido.


Cómo el cuerpo traduce las emociones en síntomas


Las emociones siempre implican una reacción corporal: cambian la respiración, el ritmo cardíaco, la temperatura y el tono muscular. Cuando esas reacciones no se completan —porque no pudimos llorar, enojarnos o poner un límite—, el cuerpo queda sosteniendo esa energía inconclusa. Con el tiempo, esa carga se convierte en síntomas físicos. Algunos ejemplos comunes:


  • Dolor cervical o de espalda cuando hay exceso de responsabilidad.

  • Dolor estomacal en periodos de preocupación o miedo.

  • Opresión en el pecho cuando se reprime la tristeza o la necesidad de llorar.


El cuerpo se vuelve el escenario donde se guardan las emociones que no pudieron expresarse.


Cómo ayuda el Focusing en la somatización


El Focusing, desarrollado por Eugene Gendlin, es una técnica de escucha corporal que permite conectar con esas sensaciones físicas desde dentro. No busca interpretar ni eliminar los síntomas, sino escuchar el mensaje que contienen.

En una sesión, la persona aprende a poner atención en la zona del cuerpo donde siente el malestar y observarla con respeto, sin intentar modificarla. Esa atención amable produce un cambio fisiológico: el sistema nervioso se regula y la tensión comienza a aflojar. A veces surge una emoción, una palabra o una imagen que da sentido a lo que el cuerpo estaba mostrando. Cuando eso ocurre, el síntoma puede transformarse o aliviarse de forma natural.

También puedes leer Focusing y estrés o Focusing y ansiedad, donde explico cómo esta práctica acompaña diferentes manifestaciones del cuerpo y la mente.


Diferencia entre entender y escuchar


Comprender intelectualmente que un dolor “viene del estrés” no siempre lo cambia. El Focusing va más allá del análisis: invita a sentir lo que realmente ocurre y acompañarlo sin juicio. Esa presencia permite que el cuerpo se reorganice y deje de sostener la tensión que provocaba el malestar. El alivio llega no por entender, sino por escuchar.


Beneficios del Focusing en la somatización


  • Disminuye el malestar físico funcional. Al liberar la carga emocional, el cuerpo recupera equilibrio.

  • Fortalece la conexión cuerpo–mente. La persona aprende a detectar señales antes de que se conviertan en síntomas.

  • Reduce el estrés crónico. Al procesar emociones, el sistema nervioso sale del modo de defensa.

  • Acompaña procesos médicos. Puede complementar tratamientos físicos, ayudando a aliviar la tensión emocional asociada a la enfermedad.


Conclusión


La somatización no es debilidad ni enfermedad imaginaria. Es la forma en que el cuerpo mantiene una conversación que la mente intenta evitar. El Focusing ofrece un espacio para escuchar esa conversación con atención y respeto, transformando el malestar en comprensión y alivio.

El Focusing es un acompañamiento terapéutico y corporal complementario. No sustituye la atención médica ni los tratamientos profesionales indicados para enfermedades físicas o psicológicas. Puede emplearse como apoyo para mejorar la regulación emocional y el bienestar general.


Puedes reservar tu sesión de Focusing —presencial en Olot o online— y empezar a descubrir qué quiere contarte tu cuerpo.
















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