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Qué es el Focusing y cómo escuchar tu cuerpo para gestionar emociones y ganar claridad

Actualizado: 2 nov

¿Qué es el Focusing y por qué cada vez más personas lo utilizan para gestionar sus emociones y encontrar claridad interior?

En la vida cotidiana solemos intentar resolver lo que sentimos desde la mente: analizamos, damos vueltas a los problemas, buscamos explicaciones. Pero muchas veces las respuestas no llegan por ahí, porque lo que nos bloquea no es mental, sino corporal y emocional.

El Focusing es una técnica terapéutica desarrollada por Eugene Gendlin que nos invita a escuchar al cuerpo de un modo distinto: no desde la cabeza, sino desde la experiencia corporal.


En este artículo vas a descubrir qué es el Focusing, cómo funciona, para qué sirve y cuáles son sus beneficios, para entender por qué esta práctica, desarrollada hace más de medio siglo, sigue siendo hoy una herramienta actual y profundamente transformadora.


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Qué es el Focusing y en qué consiste esta terapia corporal


El Focusing es una técnica terapéutica y de autoconocimiento basada en la escucha del cuerpo. A diferencia de otras terapias que se centran en el análisis racional o en hablar sobre lo que pasa, el Focusing invita a detenerse y prestar atención a lo que se siente internamente: una percepción física sutil llamada “sensación sentida” (felt sense).

Esa sensación no es exactamente una emoción —como tristeza o enojo—, ni un pensamiento. Es algo más amplio, una impresión corporal que contiene información esencial sobre lo que nos ocurre. Cuando la escuchamos sin juicio, con curiosidad y respeto, esa sensación puede transformarse y liberar la energía que estaba bloqueada.

Por eso, más que una técnica, el Focusing es una forma de relación con uno mismo: un modo de habitar el cuerpo desde la presencia.


Origen del Focusing: Eugene Gendlin y la psicología centrada en la persona


El Focusing nació en los años sesenta de la mano del filósofo y psicoterapeuta Eugene Gendlin, colaborador de Carl Rogers, creador de la psicología centrada en la persona. Gendlin observó que en terapia no todos los pacientes mejoraban igual: los que realmente avanzaban eran aquellos capaces de conectarse con lo que sentían en el cuerpo mientras hablaban. A partir de esa observación desarrolló un método para enseñar a cualquier persona a escuchar esa experiencia corporal y dejar que mostrara lo que necesitaba. Así nació el Focusing, una práctica que se expandió rápidamente por el mundo y que hoy se utiliza tanto en psicoterapia como en coaching, acompañamiento emocional y procesos de crecimiento personal.


Para qué sirve el Focusing


El Focusing puede aplicarse en muchos contextos, porque actúa en la raíz emocional y corporal de lo que vivimos. No intenta resolver desde la mente, sino permitir que el cuerpo muestre la información que guarda. Entre sus principales aplicaciones:


1. Liberar bloqueos emocionales: Cuando una emoción se queda estancada o repetimos un patrón que no entendemos, el Focusing ayuda a reconocer esa tensión interna y acompañarla hasta que se libera.

2. Reducir ansiedad y estrés: El Focusing calma el sistema nervioso al permitir que el cuerpo exprese lo que estaba sosteniendo en silencio. Es especialmente útil en momentos de sobrecarga o confusión mental. Si quieres saber más te recomiendo leer este artículos: Focusing y ansiedad, Focusing y estrés.

3. Procesar experiencias dolorosas o traumáticas: Sin revivir el pasado, esta técnica permite acercarse a memorias difíciles desde un lugar seguro y respetuoso, favoreciendo la integración emocional.

4. Mejorar la toma de decisiones: Cuando hay dudas o contradicciones internas, la conexión con la sensación sentida aporta una orientación más auténtica que el análisis mental por sí solo. Si quieres saber más, te recomiendo leer este artículo: Focusing y toma de decisiones.

5. Fomentar el crecimiento personal: El Focusing desarrolla una relación más amable con uno mismo, favorece la autocompasión y ayuda a reconectar con la sabiduría del cuerpo.


Cómo funciona el Focusing paso a paso


Una sesión de Focusing —individual o guiada— se apoya en una secuencia simple pero profunda:


  1. Crear un espacio de calma. Se comienza con unos minutos de silencio, permitiendo que la atención se instale en el cuerpo.

  2. Esperar y observar. Se recorre el cuerpo sin buscar nada, solo notando si alguna zona pide atención.

  3. Reconocer la sensación sentida. Puede sentirse como un nudo, un peso, una presión… algo difuso pero real.

  4. Ponerle palabras o imágenes. Esa sensación puede expresarse con una metáfora, una palabra o una imagen que “resuene” con lo que se siente.

  5. Acompañar sin juicio. En lugar de querer eliminar la incomodidad, se la acompaña. Al sentirse escuchada, la sensación suele transformarse sola.

  6. Recibir lo que surge. Puede aparecer un alivio, una comprensión o una emoción nueva. El proceso no se fuerza: se permite.


Lo esencial es la actitud de presencia y respeto. El cuerpo sabe cómo liberar lo que sostiene cuando se siente seguro para hacerlo.


Beneficios del Focusing


Los efectos del Focusing no son solo emocionales, también físicos y vitales. Entre los beneficios más comunes se encuentran:


  • Mayor claridad interior: lo confuso se vuelve comprensible.

  • Bienestar duradero: la liberación va más allá del alivio momentáneo.

  • Autonomía emocional: se aprende a confiar en la propia guía interna.

  • Autocompasión: se desarrolla una relación más amable con uno mismo.

  • Conexión cuerpo-mente: la persona se siente más coherente, más presente y más viva.


Por eso el Focusing es considerada una técnica de transformación profunda y no solo un método para calmar el estrés.


Diferencias entre Focusing, meditación y mindfulness


Aunque a veces se confunde con la meditación o el mindfulness, el Focusing tiene un enfoque distinto. En la meditación se observa lo que aparece sin intervenir. En el mindfulness se cultiva la atención plena al presente.

En el Focusing, en cambio, se dialoga con una sensación corporal concreta, que guarda información específica sobre una situación de vida. No se busca vaciar la mente, sino entrar en relación con el cuerpo y dejar que él muestre lo que necesita. Podría decirse que el Focusing combina la presencia del mindfulness con la profundidad emocional de la terapia, en una práctica simple y accesible.


Quién puede practicar Focusing y cuándo es útil


El Focusing puede practicarlo cualquier persona, sin experiencia previa ni formación terapéutica. Es útil para quienes:


  • Viven con ansiedad, estrés o saturación mental.

  • Se sienten bloqueadas o desconectadas de su cuerpo.

  • Están en procesos de cambio, duelo o búsqueda de propósito.

  • Quieren tomar decisiones con más claridad y confianza.

  • Desean cultivar una relación más consciente y compasiva consigo mismas.


También es una herramienta valiosa para profesionales del acompañamiento (psicólogos, terapeutas, coaches) que deseen integrar una escucha corporal más profunda en su trabajo.


Conclusión: el cuerpo como guía interior


El Focusing es mucho más que una técnica: es una manera de volver al cuerpo como fuente de sabiduría. En lugar de luchar contra lo que sentimos, enseña a escucharlo. Lo que parecía bloqueo se convierte en mensaje; lo que dolía, en puerta hacia una comprensión más amplia.

En un mundo que nos empuja a pensar y reaccionar, el Focusing invita a sentir y esperar, confiando en que el cuerpo sabe.


Si quieres experimentar esta forma de escucha profunda, puedes reservar tu sesión de Focusing —presencial en Olot u online— y empezar a descubrir lo que tu cuerpo tiene para contarte.






















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