Por qué no puedes cambiar tu mentalidad aunque lo intentes (y cómo desbloquearla de verdad)
- Mai Pareja
- 24 ago 2024
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 2 nov
Has leído, has hecho afirmaciones, has trabajado tus creencias limitantes… pero algo sigue igual. Te esfuerzas por cambiar tu mentalidad, intentas mantenerte en la frecuencia correcta, aplicas lo que aprendes, y aun así sientes que una parte de ti no avanza. Sabes lo que deberías pensar, pero en el fondo sigues sintiendo lo mismo.
La razón es más simple de lo que parece: tu mente no es el problema. Lo que te mantiene atrapada no está en tu cabeza, sino en tu cuerpo. Tus emociones atrapadas están sosteniendo las creencias que no consigues soltar. Y hasta que no liberes la carga emocional que las alimenta, seguirás repitiendo los mismos bloqueos, aunque los comprendas con la mente.
Si esto te resuena, también puedes leer “Focusing y sobrepensamiento: cómo calmar la mente que no se apaga”, donde explico cómo la mente se acelera cuando el cuerpo no se siente seguro.

Qué son las emociones atrapadas (y por qué afectan tu mentalidad)
Las emociones atrapadas son experiencias que en su momento no pudiste procesar del todo y quedaron guardadas en tu cuerpo. Aunque no recuerdes el instante exacto, esas emociones siguen activas: influyen en tus pensamientos, en tu autoestima y en tu forma de reaccionar ante la vida.
Tu mente no crea creencias limitantes al azar. Cada creencia que hoy te frena fue, en su origen, una respuesta de protección a una emoción intensa. Y mientras esa emoción siga viva dentro de ti, el patrón se repetirá una y otra vez.
Si quieres profundizar en cómo se liberan estas emociones desde el cuerpo, te recomiendo leer “Focusing y emociones atrapadas: liberar lo que el cuerpo aún sostiene”.
La mente no se reprograma si el cuerpo sigue en alerta
Cuando intentas cambiar pensamientos sin liberar las emociones que los sostienen, el cuerpo interpreta que sigues en peligro. No importa cuántas veces repitas una afirmación: si tu sistema nervioso no se siente seguro, volverá al mismo punto de partida.
Por eso el cambio real no ocurre en la mente, sino cuando el cuerpo puede descansar. Solo entonces la nueva información puede integrarse sin resistencia.
En este punto, el Focusing es clave. En el artículo “Qué es el Focusing y cómo funciona”, explico cómo esta técnica enseña a escuchar la sabiduría corporal más allá del pensamiento.
Cómo las emociones atrapadas crean creencias limitantes
Tu cuerpo siente; tu mente justifica. Cuando vives una experiencia emocional intensa y no la expresas, tu cerebro crea una historia para protegerte en el futuro. Con el tiempo, esa historia se convierte en una barrera.
Ejemplo:
Emoción atrapada: miedo al rechazo después de que tus necesidades fueran ignoradas en la infancia.
Creencia limitante: “No soy digna de ser escuchada.”
Consecuencia: aprendes a callarte, a minimizar lo que sientes y a conformarte para no perder afecto.
Tu mente no creó esa creencia porque sea cierta, sino porque quiso protegerte. Pero mientras esa emoción siga cargada, esa historia seguirá actuando. Si sientes que esa dureza interna viene acompañada de una voz crítica, puedes leer “Focusing y crítica interna: cómo transformar tu diálogo interior sin luchar contigo”.
Por qué repites los mismos patrones aunque trabajes en ti
Cada vez que actúas desde una creencia limitante, refuerzas la emoción atrapada que la originó. Es un ciclo cerrado:
Evitas expresar tu opinión por miedo al rechazo.
Ese silencio alimenta la sensación de miedo.
La mente confirma: “mejor no hablar, no sirve.”
Por eso no basta con cambiar pensamientos. Puedes decirte “soy suficiente”, pero si tu cuerpo sigue sintiendo lo contrario, la mente no lo creerá. En el artículo “Focusing y merecimiento: sanar la sensación de no ser suficiente”, exploro este vínculo entre autoexigencia, cuerpo y valor propio.
Señales de que una emoción atrapada bloquea tu cambio
Reacciones desproporcionadas ante cosas pequeñas.
Sensación de freno interno cuando estás a punto de avanzar.
Sabes que una creencia no es cierta, pero la sigues sintiendo real.
Molestias físicas sin causa clara (garganta cerrada, presión en el pecho, cansancio).
Dificultad para hablar de ciertos temas sin cambiar de tema o llorar.
Si esto te suena familiar, la pregunta no es “cómo cambio mi mentalidad”, sino “qué emoción sigo sin liberar.”
Cómo liberar emociones atrapadas y desbloquear la mente
1. Focusing: liberar emociones a través del cuerpo
El Focusing te enseña a escuchar lo que el cuerpo ya sabe. Al poner atención en una sensación física —ese nudo, esa presión, ese vacío— y acompañarla con respeto, la emoción atrapada empieza a moverse. No se trata de forzar, sino de escuchar. Cuando el cuerpo se siente acompañado, el patrón se disuelve.
Puedes leer más sobre cómo el cuerpo responde en “Focusing y ansiedad: cómo calmar la mente escuchando al cuerpo”.
2. Péndulo hebreo: limpiar creencias desde la energía
Las emociones atrapadas no solo viven en el cuerpo: alteran tu campo energético. El péndulo hebreo limpia esas frecuencias y reequilibra tu sistema, ayudando a que las nuevas creencias puedan asentarse. Es un trabajo sutil pero profundo, que libera la energía estancada detrás del bloqueo mental.
Si quieres conocer en profundidad cómo se trabaja con el péndulo hebreo este tipo de bloqueos, te recomiendo leer “Péndulo Hebreo y creencias limitantes: reprogramar desde la energía y liberar emociones”. En ese artículo explico el protocolo específico que libera la creencia junto con las emociones que la sostienen y ancla la nueva vibración energética necesaria para mantener el cambio. Es un proceso profundo que recomiendo acompañar con trabajo corporal consciente a través del Focusing.
3. PNL: reprogramar la mente cuando el cuerpo ya está preparado
La Programación Neurolingüística ayuda a modificar la estructura mental de las creencias cuando el cuerpo ya ha soltado la carga emocional. Es el paso final del proceso: reeducar la mente desde la calma, no desde la lucha.
La verdad que nadie te dice sobre cambiar la mentalidad
Puedes repetir afirmaciones todos los días, pero si tu cuerpo sigue en modo defensa, no cambiará nada. El cambio real no sucede cuando piensas diferente, sino cuando sientes diferente. Tu mente no necesita más esfuerzo, necesita alivio. Y eso comienza cuando escuchas lo que el cuerpo lleva demasiado tiempo guardando.
También puedes leer “Focusing y niña interior: sanar desde el cuerpo lo que no fue acompañado”, donde hablo sobre cómo acompañar las partes internas que siguen en modo defensa.
Conclusión: el cambio empieza donde dejas de forzarte
Si sigues intentando cambiar tu mentalidad y no lo consigues, no es falta de fuerza de voluntad. Es que estás intentando resolver con la cabeza lo que nació en el cuerpo.
Cuando liberas la emoción atrapada, el pensamiento se actualiza solo. No necesitas luchar contra tu mente, sino escucharla a través de tu cuerpo. Ahí es donde empieza la transformación real: cuando dejas de exigirte y te permites sentir.
Puedes reservar una sesión de valoración gratuita —presencial en Olot u online— para empezar a liberar las emociones que bloquean tu mente y recuperar tu equilibrio natural.






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