Focusing y autocrítica: cómo cambiar tu diálogo interno sin luchar contigo
- Mai Pareja
- 20 jun 2024
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 2 nov
¿Alguna vez has pensado “no sirvo para nada” o “siempre lo hago mal”? Esa voz no viene de fuera, sino de dentro. Es tu crítica interna, una parte de ti que nació para protegerte, pero que con el tiempo se volvió demasiado dura. No importa lo que consigas: siempre aparece para recordarte que no fue suficiente.
La mayoría intenta callarla con frases positivas o con fuerza de voluntad, pero eso solo la hace gritar más. Cambiar tu diálogo interno no significa eliminar la crítica, sino escucharla desde otro lugar: el cuerpo. El Focusing ofrece una forma de hacerlo —sin lucha, sin exigencia, con presencia real— para que esa voz deje de sabotearte y empiece a colaborar contigo. Si te interesa, te recomiendo leer también el artículo: Qué es focusing y cómo funciona.

Qué es la crítica interna y por qué puede volverse tan cruel
La crítica interna no surge de la nada. No nacemos hablándonos mal; aprendemos a hacerlo. Esa voz se forma con las experiencias, los mensajes y las comparaciones de nuestra infancia:
Frases escuchadas: “Tienes que hacerlo mejor”, “No llores”, “Así nunca vas a conseguir nada”.
Expectativas: sentir que solo si eras “la buena”, “la fuerte” o “la perfecta” te iban a querer. Te puede interesar leer el artículo: Focusing y merecimiento.
Comparaciones: crecer sintiendo que siempre hay alguien mejor.
Heridas: rechazos o humillaciones que dejaron una huella profunda.
Aunque hoy seas adulta, esa parte sigue repitiendo las mismas frases, intentando evitar que sufras otra vez. Lo hace con dureza, pero su intención es protectora: mantenerte a salvo del rechazo, del fracaso o de la vergüenza.
Por qué luchar contra tu crítica interna no funciona
Cuando te dices “tengo que dejar de hablarme así”, entras en una paradoja: una parte de ti empieza a criticar a la parte que critica. El resultado es doble tensión. Esa voz no se apaga porque no está hecha para desaparecer, sino para ser escuchada de otra forma.
Cada vez que intentas silenciarla o discutir con ella, tu cuerpo se tensa. El pecho se cierra, el estómago se encoge, la respiración se corta. El cuerpo interpreta esa lucha interna como una amenaza y activa el modo defensa. Por eso el diálogo interno no cambia desde la mente: necesita un cambio corporal, no intelectual.
Cómo el Focusing transforma la relación con tu crítica interna
El Focusing, creado por Eugene Gendlin, es una técnica de escucha corporal que permite entrar en contacto con las sensaciones que acompañan esas voces internas. No se trata de entender “por qué” te hablas así, sino de sentir cómo se vive esa voz en tu cuerpo.
Imagina que, durante una sesión, traes a la mente una frase como “no soy suficiente”. En lugar de discutir con ella, llevas la atención al cuerpo y notas dónde se siente: tal vez en el pecho, la garganta o el abdomen. Ahí aparece una sensación concreta —una presión, un nudo, un calor— que representa a esa parte crítica. Y el trabajo consiste en quedarte con ella, sin querer cambiarla, solo acompañarla.
Con el tiempo, esa voz deja de sonar como un juez y empieza a mostrarse como lo que realmente es: una parte asustada que aprendió a protegerte a través del control y la exigencia. Cuando el cuerpo siente que ya no hay guerra, el tono interno cambia. Aparece una nueva voz: firme, pero amable.
Ejercicio: un encuentro con tu crítica interna
Busca un momento de silencio. Respira despacio y lleva tu atención hacia dentro. Piensa en una frase reciente de tu diálogo interno negativo: “No valgo”, “Lo he hecho fatal”, “Nunca me sale bien”. No la rechaces. Solo obsérvala.
Ahora siente dónde la notas en tu cuerpo: tal vez en el pecho, en la garganta o en el estómago. Quédate ahí. No intentes calmarla ni convencerla de nada. Simplemente dile internamente:
“Estoy aquí contigo.”, “No tienes que cambiar ahora mismo.”, “Te doy un lugar en mí.”
Si surge algo más —una emoción, una palabra, una imagen—, deja que se exprese. Y si no, también está bien. El alivio llega cuando esa parte siente que ya no necesita defenderse. Porque al fin alguien la escucha sin juicio: tú.
Qué cambia cuando dejas de luchar contigo
Cuando te acompañas en lugar de exigirte, el cuerpo se relaja. El tono de voz interno cambia de dureza a honestidad. Y lo más importante: dejas de vivir desde la vergüenza y empiezas a vivir desde la presencia.
La crítica interna no desaparece, pero se transforma. Deja de señalar tus fallos y empieza a recordarte tus límites con ternura. Se convierte en una aliada: la parte que te avisa cuando estás forzándote, pero sin destruirte.
Conclusión
Cambiar tu diálogo interno no consiste en repetirte frases bonitas ni en callar lo que sientes. Consiste en ofrecerte a ti misma lo que nunca recibiste: una voz que te acompañe con comprensión y respeto.
El Focusing te enseña a hacerlo paso a paso, desde el cuerpo. Porque solo cuando el cuerpo siente esa aceptación, la mente deja de luchar y la voz interior encuentra su tono verdadero: claro, firme y amable.
Puedes reservar tu sesión de Focusing —presencial en Olot u online— para empezar a transformar la relación con tu crítica interna y recuperar la paz contigo misma.






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