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¿Buscas un masaje para el estrés? Te cuento por qué el focusing puede ayudarte mucho más

Actualizado: 29 oct

Cuando estás estresada, lo primero que piensas es en darte un masaje. Sientes el cuello duro, la espalda cargada, el cuerpo pidiendo una pausa. Te imaginas en una camilla, con música suave, y durante un rato todo se calma. Pero a los pocos días, la tensión vuelve.

No es que el masaje no funcione. Es que, a veces, el cuerpo no solo necesita relajarse: necesita ser escuchado. Y ahí es donde entra el focusing.



El cuerpo no se equivoca


El cuerpo siempre muestra lo que ocurre, incluso cuando no lo entendemos. Puedes sentir un nudo en el estómago antes de hablar con alguien, una presión en el pecho al pensar en un tema pendiente o el cuello rígido después de una semana aguantando más de lo que podías.

Eso no es solo estrés “físico”. Es tu cuerpo mostrando cómo está procesando —o evitando procesar— lo que vives. Y si lo único que hacemos es soltar el músculo, sin escuchar lo que hay detrás, la tensión volverá una y otra vez.


Por qué no siempre basta con un masaje


El masaje alivia, y eso está bien. Pero el alivio es temporal cuando la causa sigue activa. El focusing trabaja en otro nivel: no toca el cuerpo desde fuera, sino desde dentro. No se trata de técnicas ni de estiramientos. Se trata de prestar atención a la sensación corporal con curiosidad y respeto, sin querer cambiarla.


Lo que ocurre es simple, pero profundo: cuando una parte de ti se siente escuchada, deja de tener que “gritar” a través del cuerpo.


Qué es exactamente el focusing


El focusing es una práctica creada por Eugene Gendlin, filósofo y psicoterapeuta. Nació de una pregunta muy concreta: ¿por qué algunas personas mejoran en terapia y otras no, aunque hablen de lo mismo?

La respuesta fue que las personas que mejoraban tenían contacto con una sensación física interna de lo que les pasaba. No solo lo entendían mentalmente: lo sentían en el cuerpo.


Eso es el focusing: aprender a reconocer esa sensación sentida —ni pensamiento ni emoción, sino algo que está “ahí”— y acompañarla con atención. Sin forzar, sin analizar, sin tratar de “arreglarla”.


Focusing vs masaje: cómo puede ayudarte si estás estresada


El estrés no es solo exceso de actividad, es también falta de conexión con lo que el cuerpo necesita. Cuando pasas mucho tiempo en la mente, el cuerpo se queda cargando todo lo que no se expresa. El focusing ayuda a invertir ese proceso: vuelves a sentir desde dentro, y eso permite que el cuerpo se reorganice.


Algunas cosas que suelen ocurrir después de una sesión:


  • La respiración se hace más profunda sin que lo intentes.

  • La tensión baja sin necesidad de “soltarla”.

  • Aparece una claridad nueva: entiendes qué te estaba agotando o preocupando.

  • Duermes mejor o simplemente te sientes más tranquila.


No es magia, es biología. El sistema nervioso se calma cuando se siente acompañado, no presionado.


La diferencia está en desde dónde actúas


Puedes seguir buscando alivio desde fuera —masaje, descanso, vacaciones— y eso siempre ayuda. Pero si no escuchas lo que el cuerpo intenta decirte, la tensión volverá en otra forma. El focusing no reemplaza el autocuidado, lo profundiza. Te enseña a usar el cuerpo como brújula, no como obstáculo.

Cómo se vive una sesión de focusing


No tienes que “hacer” nada especial. Solo sigues lo que vas sintiendo. En una sesión, te acompaño a notar qué parte del cuerpo pide atención. Tal vez hay una presión en el pecho o algo en la garganta que no termina de expresarse. No se interpreta ni se empuja: se observa con presencia. Y cuando eso se siente realmente acompañado, el cuerpo responde solo. A veces con un suspiro, a veces con una sensación de alivio, o con una imagen o palabra que aparece espontáneamente.

Es un proceso natural: el cuerpo sabe cómo liberar lo que está sosteniendo cuando se siente seguro para hacerlo.


En resumen


Si estás buscando un masaje para el estrés, puede que lo que necesites no sea solo relajar el cuerpo, sino reconectar con él. El focusing no viene a reemplazar nada: viene a devolverte la capacidad de escuchar tu propia señal interna.

Tu cuerpo no está en tu contra. Está tratando de mostrarte lo que necesita. Y cuando lo escuchas, el estrés pierde poder.


Reserva tu sesión de Focusing —presencial en Olot u online— y empezá a escuchar lo que tu cuerpo tiene para contarte.














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