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Tarot sistemico transgeneracional: ver, sentir y comprender dinámicas familiares a través de los arquetipos

El tarot siempre ha sido un lenguaje de símbolos y arquetipos. Las constelaciones familiares, por su parte, nos han mostrado algo fundamental: que muchos de nuestros bloqueos no empiezan con nosotros, sino que están ligados a historias no contadas, duelos no cerrados, excluidos, secretos y lealtades invisibles que siguen actuando en el presente.


El tarot sistémico transgeneracional nace justo ahí, en el cruce de esas dos miradas.

No es un método adivinatorio ni una forma de predecir el futuro. No lo utilizo para decirte qué va a pasar, sino para mirar qué está actuando en tu historia y por qué ciertas cosas se repiten, se bloquean o pesan más de lo que parece.


Trabajo con los arcanos mayores, porque cada uno de ellos es un arquetipo: una fuerza, una manera de estar en el mundo, un movimiento vital. Pero lo importante, en mi forma de trabajar, no es lo que “significa” cada carta en un libro. Lo importante es lo que despierta en ti cuando la miras, cuando la sientes, cuando ocupa un lugar concreto dentro de una tirada.

Ahí es donde este trabajo se vuelve profundamente proyectivo y experiencial. A mí no me interesa imponerte una interpretación. Me interesa acompañarte a ver qué se mueve en tu cuerpo, qué asociaciones aparecen, qué parte de tu historia empieza a resonar con ese símbolo. Porque muchas veces, ahí surge una información que yo, como acompañante, no podría inventar ni deducir desde fuera.



¿Qué es el tarot sistémico?


El tarot sistémico es una herramienta de exploración personal que une el lenguaje simbólico del tarot con la visión de las constelaciones familiares. A diferencia del tarot tradicional, que muchas veces se usa con fines predictivos, el tarot sistémico se enfoca en comprender dinámicas ocultas dentro del sistema familiar que influyen en la vida de la persona.

Cada carta se convierte en un representante simbólico: puede señalar a un ancestro excluido, a una emoción no expresada, a un secreto guardado o a una lealtad invisible que se transmite de generación en generación. De esta manera, el tarot deja de ser un oráculo de futuro para transformarse en un mapa terapéutico que muestra lo que necesita ser visto en el presente.


Cómo funciona el tarot sistémico


El funcionamiento del tarot sistémico se basa en un principio sencillo: lo que no se dice o no se recuerda en una familia, permanece actuando en el presente. Las cartas se utilizan como un lenguaje simbólico para traer a la superficie esas dinámicas ocultas.

El proceso suele desarrollarse así:


  • La pregunta inicial. La persona trae un tema concreto: un bloqueo en el amor, una dificultad económica, una enfermedad repetitiva o una sensación de vacío sin explicación. No se trata de “qué me va a pasar”, sino de qué me está mostrando este síntoma, patrón o situación.

  • Elección de cartas. A través de una tirada, las cartas seleccionadas actúan como espejos del sistema familiar. Cada arcano puede representar a un miembro del clan, un secreto, un duelo no cerrado o una energía excluida.

  • Lectura desde lo sistémico. Aquí el tarot se diferencia del enfoque tradicional: las cartas no se interpretan de forma aislada, sino en relación con la historia familiar. Por ejemplo, el Arcano de la Muerte puede señalar un duelo no reconocido; el Loco, un hijo no nacido; el Diablo, una exclusión cargada de culpa.

  • Toma de conciencia y movimiento. El verdadero valor está en que la persona reconoce un patrón que antes era inconsciente. Ese reconocimiento permite integrar lo que estaba oculto y abrir la posibilidad de un cambio en el presente.


Diferencias con el tarot tradicional


Aunque ambos utilizan las mismas cartas, el tarot tradicional y el tarot sistémico parten de intenciones muy distintas. El tarot tradicional se ha usado históricamente como un oráculo: un medio para obtener respuestas sobre el futuro, aclarar dudas presentes o conectar con la intuición. Su fuerza está en los arquetipos universales de los arcanos, que reflejan aspectos internos de la psique humana. El tarot sistémico, en cambio, no busca predecir ni adivinar. Su intención es sacar a la luz dinámicas ocultas en el sistema familiar que condicionan la vida de la persona.


Cada carta deja de ser únicamente un arquetipo psicológico y se convierte en un representante simbólico de una energía familiar: un ancestro olvidado, un duelo silenciado, una historia excluida. Por ejemplo: En el tarot tradicional, el Loco puede interpretarse como un inicio, una aventura, un impulso de libertad. En el tarot sistémico, ese mismo Loco puede revelar la presencia de un hijo no nacido o de un familiar marginado al que nadie ha dado un lugar.


La diferencia esencial es que el tarot tradicional responde a la pregunta “qué va a pasar conmigo”, mientras que el tarot sistémico abre la mirada hacia “qué hay en mi historia familiar que influye en lo que me pasa hoy”.


En otras palabras: el primero ofrece guía, el segundo revela raíces.


Para qué sirve el tarot sistémico


El tarot sistémico sirve como un espejo para mirar lo que está oculto en la memoria familiar y que, de forma inconsciente, influye en la vida actual. Algunos de los usos más comunes son:


  • Relaciones de pareja y vínculos afectivos: Ayuda a comprender por qué se repiten patrones de abandono, dependencia o dificultad para sostener una relación. Muchas veces, estas dinámicas están relacionadas con duelos no resueltos o historias de exclusión en generaciones anteriores.

  • Economía y abundancia: Permite identificar lealtades familiares inconscientes relacionadas con la escasez, la quiebra, la herencia o la dificultad para recibir. Reconocer estas memorias abre la posibilidad de una nueva relación con el dinero.

  • Salud psicoemocional: Algunos síntomas emocionales o físicos pueden estar vinculados a secretos familiares, abortos, migraciones, pérdidas o traumas no elaborados. El tarot sistémico ayuda a visibilizar esa raíz oculta.

  • Vocación y propósito de vida: Muchas personas sienten que no encuentran su lugar o que bloquean sus talentos. El tarot sistémico muestra dónde puede haber fidelidades invisibles que impiden tomar el propio camino.


En síntesis, cuando nos preguntamos para qué sirve el tarot sistémico, la respuesta es clara: para dar lugar a lo que estaba excluido, liberar lo que se repite y abrir espacio a elecciones más libres en el presente. Beneficios del tarot sistémico


Trabajar con símbolos no es lo mismo que trabajar con ideas


Las imágenes llegan a lugares a los que las palabras no siempre llegan. Un símbolo no dice una sola cosa: dice muchas a la vez. Abre capas, recuerdos, sensaciones, intuiciones. Por eso el tarot sistémico puede traer mucha información en muy poco tiempo.

No porque sea mágico en un sentido ingenuo, sino porque el lenguaje simbólico condensa significado y permite que el sistema interno se muestre con rapidez y profundidad.


En ese sentido, este trabajo tiene mucho en común con el Focusing: no se trata de pensar más ni de entender mejor con la cabeza, sino de dejar que algo sea sentido, que algo encuentre su forma desde dentro. Hay que aflojar un poco la mente para que aparezca otra clase de comprensión.


Mirar relaciones: lugares, miradas y posiciones


Una de las cosas más potentes del tarot sistémico es que permite mirar relaciones.

Por ejemplo, se puede hacer una tirada para ver cómo estás tú en relación con tu padre y tu madre. En ese momento, no solo vemos qué arcano representa a cada uno. Vemos algo mucho más vivo: hacia dónde mira cada parte, qué lugar estás ocupando tú, qué lugar están ocupando ellos.

A veces, con solo ver esa disposición, aparece una verdad muy clara: quién está sosteniendo a quién, quién está mirando hacia atrás, quién está ocupando un sitio que no le corresponde, quién se quedó atrapado en una lealtad invisible.


Y además, los propios arcanos que aparecen en cada lugar aportan un matiz muy rico sobre esa posición dentro del sistema. No como una etiqueta fija, sino como un campo de sentido que la persona reconoce por dentro.



Cuando no hay información clara


Hay personas que llegan diciendo: “No sé qué me pasa, solo sé que esto se repite” o “No tengo mucha información de mi familia” o “Siento que hay algo detrás, pero no sé qué”. En esos casos, el tarot sistémico es especialmente valioso, porque no necesita que tengas el relato previo. La dinámica puede aparecer igual a través de los símbolos, de las posiciones y de las relaciones entre cartas. Primero se ve. Después, si hace falta, se profundiza.


No todas las personas entran por la misma puerta


No hay una herramienta mejor que otra para todo el mundo.

Hay quien se siente más cómodo con una lectura astrogenealógica. Hay quien necesita el cuerpo y el trabajo emocional directo. Hay quien conecta mejor con una constelación. Y hay quien encuentra en el tarot una puerta de entrada mucho más directa, porque lo simbólico le abre capas que la palabra no abre.


El tarot sistémico suele funcionar especialmente bien para personas muy visuales que necesitan ver algo fuera para poder sentirlo dentro, o que se bloquean cuando todo es demasiado mental o verbal.


Para qué no es


El tarot sistémico no es adivinación. No es una herramienta para predecir el futuro. No es un método para dar respuestas cerradas ni para decirle a alguien lo que tiene que hacer. No sustituye un proceso emocional, corporal o terapéutico profundo.


Su función es hacer visible una dinámica, abrir un mapa, mostrar qué está en juego.


En resumen


Mi rol como acompañante es sostener el espacio, ayudar a mirar lo que aparece y ponerlo en palabras. Pero la sesión no termina en la lectura: a partir de lo que surge, pueden realizarse movimientos sistémicos, frases sanadoras o incluso rituales simbólicos que ayudan a integrar lo visto. Estos actos no son accesorios, sino una forma de darle un lugar en el corazón y en la vida cotidiana a aquello que estaba excluido o silenciado.

De esta manera, cada sesión es única: aunque dos personas hicieran la misma tirada, el campo hablaría de forma distinta, porque lo que se activa en cada historia es irrepetible. El tarot sistémico no dicta un destino, sino que abre una conversación profunda entre la persona, su sistema familiar y la vida.








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