Constelaciones astrológicas dentro de un proceso: ordenar dinámicas con la carta natal
- Mai Pareja
- hace 3 horas
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Las constelaciones astrológicas nacen del cruce entre la mirada sistémica y el lenguaje simbólico de la astrología. Si las constelaciones familiares permiten ver y ordenar dinámicas dentro del sistema familiar, las constelaciones astrológicas amplían ese campo y lo llevan al territorio de los arquetipos y de la carta natal: sus posiciones, sus tensiones y sus ejes de sentido.
En mi forma de trabajar no se trata de predecir nada. Se trata de ordenar dinámicas con la carta natal: mirar qué fuerzas están en juego, qué partes internas tiran en direcciones distintas y qué movimiento es posible ahora dentro del proceso de la persona.
Aquí no trabajamos solo con “madre, padre, abuelos”. Trabajamos con funciones y principios: Luna, Venus, Marte, Saturno, el Sol… Y también con posiciones concretas y aspectos que cuestan. Cada uno de esos símbolos contiene muchas más capas de experiencia de las que caben en una sola historia personal.

Cómo funciona una constelación astrológica
Una constelación astrológica empieza siempre por levantar la carta natal. La carta es el mapa de base: muestra el campo simbólico con el que vamos a trabajar, las posiciones, los ejes y las tensiones que están activas en la vida de la persona.
A partir de ahí, escucho qué está trayendo la persona: qué le preocupa, qué se repite, dónde siente el bloqueo, cuál es el tema que quiere mirar o el conflicto que quiere constelar.
No se constela “la carta entera”. Se constela un tema concreto dentro de ese mapa.
Según lo que aparece en la carta y según el foco del proceso, yo elijo los representantes simbólicos. Una vez están elegidos los representantes, se colocan en el espacio (con vincores, plantillas, software o personas, según el formato). Y a partir de ahí empieza la constelación: se observan las posiciones, las distancias, las direcciones, las sensaciones y los movimientos posibles.
Igual que con las constelaciones familiares, muchas veces trabajo las constelaciones astrológicas de forma ciega. Esto significa que la persona no sabe qué está representando cada figura, plantilla o vincor en ese momento.
No decimos: “esto es tu Luna”, “esto es tu Venus”, “esto es este aspecto difícil”. Trabajamos con posiciones, relaciones y sensaciones. La persona se mueve dentro del campo sin tener que encajar mentalmente lo que está pasando en una historia conocida. Esto reduce mucho el condicionamiento y permite que el cuerpo y el sistema respondan de una forma más directa y más honesta.
Trabajar con símbolos… y con tu carta natal
En las constelaciones astrológicas no solo se trabaja con planetas como arquetipos en abstracto. También se puede trabajar con posiciones concretas de tu carta natal y con aspectos específicos que están activos o que resultan especialmente difíciles. Por ejemplo, se puede constelar:
Una Luna en una casa concreta.
Un Venus en tensión con Saturno.
Un Marte en conflicto con Neptuno.
Un eje que muestra una polaridad muy marcada (seguridad vs. libertad, control vs. entrega, deber vs. deseo).
Un conjunto de planetas que forman un nudo importante en tu mapa.
Cuando un símbolo abre muchas capas a la vez
Esta es una de las grandes diferencias con las constelaciones familiares. Allí el foco está en el sistema: lugares, jerarquías, exclusiones, lealtades. Es un campo potentísimo, pero más acotado.
En las constelaciones astrológicas trabajamos con símbolos y con configuraciones simbólicas de la propia carta. Y un símbolo no representa una sola cosa: representa muchas a la vez. Por ejemplo, si en una constelación aparecen la Luna y Venus, no estamos tocando solo “la madre” o “la pareja”. Podemos estar tocando, al mismo tiempo:
El embarazo y la abuela
La forma de nutrir y de ser nutrida
La manera de vincularse afectivamente
El lugar del placer, del deseo y del cuidado
La pareja, la amante, la relación… y también la relación contigo misma
La seguridad emocional y la necesidad de armonía
La autoestima y la autovaloración
Si además esas posiciones o ese aspecto son parte central de tu carta, la constelación afina todavía más el trabajo: no es genérico, es tu manera concreta de vivir ese arquetipo. Por eso este enfoque permite ordenar dinámicas en varias capas a la vez: personal, relacional, familiar y vital.
Ver dinámicas internas, no solo familiares
Las constelaciones astrológicas son especialmente útiles cuando lo que está en juego no es solo una dinámica familiar clara, sino tensiones entre partes internas. Por ejemplo:
Una parte que quiere seguridad y otra que quiere libertad.
Una parte que busca vínculo y otra que se protege del contacto.
Una parte muy exigente y otra muy sensible.
Un conflicto entre deseo y deber, entre expansión y límite.
Estas tensiones se representan muy bien a través de planetas, signos, ejes y aspectos de la carta. Al constelarlos, no se quedan en una idea: se viven en el cuerpo, en las posiciones, en las distancias, en los movimientos. Y ahí es donde puede aparecer un orden nuevo, posible, realista para ese momento vital.
De la lectura al movimiento
A veces, el trabajo se queda en ver y comprender: entender qué fuerzas están en juego, qué partes están en tensión, qué arquetipos dominan la escena interna. Y eso ya ordena mucho.
Otras veces, como en las constelaciones familiares, se puede dar un pequeño movimiento: cambiar una posición, probar otra relación entre símbolos, sentir qué ocurre cuando algo se recoloca. No para “arreglar” nada, sino para explorar qué movimiento es posible ahora y qué efecto tiene en el sistema interno de la persona.
No es astrología predictiva
Las constelaciones astrológicas no son adivinación. No se utilizan para decirte qué va a pasar. No fijan un destino ni te encasillan en una etiqueta.
Se utilizan para mirar procesos, comprender tensiones internas y ordenar dinámicas con la carta natal dentro del momento vital que estás viviendo.
En resumen
Las constelaciones astrológicas amplían la mirada sistémica al trabajar con símbolos, posiciones y aspectos de la carta natal. Esto permite acceder a un campo más amplio y con más capas de significado que el estrictamente familiar, aunque igualmente pueden trabajarse dinámicas familiares como exclusiones, repeticiones, etc.




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