Cómo saber si una expareja todavía te está afectando energéticamente
- Mai Pareja
- 26 oct 2025
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 26 dic 2025
A veces una relación se termina en lo externo, pero algo entre ambos sigue activo en segundo plano. No hay contacto, no hay mensajes, no hay intención de volver. Y aun así, la persona aparece en pensamientos que no se buscan, en sueños que desconciertan o en emociones que no terminan de disolverse.
No siempre se vive como nostalgia. A veces se siente como un cansancio extraño, una irritación sin causa clara o una tristeza que no encaja con el presente. No es solo memoria emocional. En muchos casos, es un vínculo energético que no terminó de cerrarse.
Las relaciones profundas crean lazos a través de la emoción, el contacto y la intimidad. El cuerpo se abre, se adapta, se vincula. Cuando esos lazos no se liberan, parte de la energía queda orientada hacia el otro, condicionando la disponibilidad interna para lo nuevo.

Señales de que tu expareja todavía te afecta energéticamente
No siempre se nota como echar de menos. A veces aparece de formas más silenciosas.
Piensas en esa persona unos segundos —sin intención, casi de pasada— y el cuerpo cambia. El pecho se aprieta, el vientre se pone denso o llega un cansancio raro, como si algo se hubiera drenado. No es tristeza clara. Tampoco enfado. Es una sensación de peso que no encaja con el momento presente.
Otras veces surge una irritación inesperada, una nostalgia que no se disuelve, o una incomodidad difícil de explicar cuando alguien menciona su nombre. La mente intenta seguir con lo suyo, pero el cuerpo responde antes.
También puede notarse en el deseo. No como un bloqueo evidente, sino como una ausencia. La energía sexual está baja, apagada, o aparece una tensión pélvica que no estaba ahí antes. Pensar en abrirte a alguien nuevo genera más cierre que curiosidad. El cuerpo dice “ahora no”, aunque racionalmente quieras avanzar.
En lo cotidiano, algo parecido se repite. Conoces personas nuevas, hay conversaciones, incluso interés mutuo… pero el vínculo no termina de cuajar. La conexión se enfría rápido o no encuentra profundidad. O, al contrario, te atraen personas que despiertan sensaciones familiares, parecidas a las de la relación anterior, incluso cuando sabes que esa dinámica no es la que deseas.
La mente también da señales. Aparecen pensamientos recurrentes, comparaciones automáticas, sueños con la expareja sin un motivo aparente. A veces incluso una defensa interna de esa persona —“no fue tan grave”, “en el fondo hacía lo que podía”— mientras el cuerpo recuerda tensión, rabia o cansancio.
En la vida diaria, puede instalarse la sensación de que algo quedó detenido. Los proyectos arrancan y se apagan. La ilusión dura poco. Hay movimiento externo, pero internamente todo parece ir más lento, como si una parte de ti no estuviera del todo disponible.
Cuando varias de estas experiencias coinciden, suele indicar que el vínculo no está completamente cerrado a nivel energético. No porque quieras volver, sino porque una parte de tu energía sigue orientada hacia esa relación, ocupando un espacio que todavía no quedó libre.
Cuando el espacio energético sigue ocupado
Cuando un lazo no se cerró del todo, no siempre genera apego consciente. Muchas veces genera falta de espacio interno. Lo nuevo aparece, pero no termina de entrar. El interés se enfría, el cuerpo no acompaña o la conexión se queda en la superficie. En otros casos, lo que llega resuena con una frecuencia conocida: personas que despiertan sensaciones similares a la relación anterior, incluso cuando esa dinámica era justo lo que querías dejar atrás.
No se trata de repetir por repetir. El campo energético busca coherencia. Mientras una frecuencia siga activa, lo que aparece tiende a vibrar parecido. Desde fuera parece mala elección. Desde dentro, es una respuesta automática del sistema.
Por qué se mantienen los lazos energéticos
En vínculos afectivos intensos —especialmente relaciones amorosas— se crean cordones energéticos a través de los centros emocionales del cuerpo. Estos lazos se refuerzan con la intimidad, el contacto físico, las expectativas y lo que no se expresó o no se cerró.
Si la relación terminó con ambivalencia, dolor, culpa o asuntos pendientes, esa energía queda abierta. La mente puede entenderlo, pero el cuerpo energético sigue sosteniendo el vínculo. Por eso aparece una sensación tan común: “Sé que no quiero volver, pero no termino de avanzar.” No es contradicción. Son planos distintos funcionando a ritmos distintos.
La energía sexual y el chakra 2 también guardan memoria
El cuerpo no olvida lo que vive. Y el chakra 2 —relacionado con el deseo, el placer, la creatividad y la capacidad de recibir— suele verse especialmente afectado cuando hay lazos no cerrados. Esto puede manifestarse como una bajada del deseo, desconexión del placer corporal, bloqueo creativo o una sensación interna de estar “ocupada”, aunque no haya nadie en la vida. No es un fallo del cuerpo. Es energía retenida donde ya no cumple función.
En los vínculos sexuales, el intercambio energético es profundo. Se entrelazan emociones, memorias y experiencias corporales. Por eso, tras rupturas significativas, muchas mujeres sienten fatiga, apatía o dificultad para abrirse nuevamente.
Cómo empezar a cerrar un lazo energético de forma consciente
Cerrar un vínculo no es rechazar lo vivido ni borrar a la otra persona. Es retirar tu energía de un lugar donde ya no necesita estar. Algunos primeros movimientos posibles:
Dejar de alimentar el lazo revisando redes o recuerdos.
Escribir una carta de cierre que no se envía.
Usar un gesto o ritual simbólico que marque un final interno.
Respirar conscientemente llevando la atención al cuerpo y a la sensación de “volver a ti”
A veces, cuando el vínculo es profundo o antiguo, lo emocional no alcanza para liberar del todo.
Sanación de útero, energía sexual y péndulo hebreo
La sanación de útero y la limpieza de la energía sexual permiten trabajar estas memorias desde un nivel más profundo, liberando residuos energéticos que quedaron alojados en el cuerpo.
El péndulo hebreo es una de las herramientas que utilizo para este proceso. Trabaja directamente sobre el campo energético, detectando lazos activos, memorias retenidas y desequilibrios en el chakra 2. Este tipo de trabajo ayuda a liberar vínculos no cerrados, armonizar la energía sexual y emocional, sellar el campo energético y recuperar sensación de disponibilidad, deseo y dirección.
Cerrar una historia no siempre es olvidar. A veces es limpiar la energía residual que quedó entre medio para poder estar realmente presente en tu vida.
👉 Puedes ampliar aquí: "Péndulo hebreo y relaciones".




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