¿Tiene sentido hacer una limpieza energética con péndulo hebreo cada vez que te pasa algo?
- Mai Pareja
- 15 mar 2023
- 3 min de lectura
Hay una idea a la que llevo tiempo dándole vueltas. No sé si os pasa, pero tengo la sensación de que, últimamente, cualquier cosa que nos ocurre parece que tenga que resolverse con una limpieza energética. Discutimos con la pareja y pensamos que necesitamos limpiarnos. Cambiamos de trabajo y hacemos una limpieza. Estamos cansados, las cosas empiezan a torcerse o sentimos que estamos más sensibles de lo habitual, y enseguida nos preguntamos si nos estará afectando alguna energía negativa.
Y aunque es verdad que una limpieza energética puede ayudar en muchos momentos y yo misma utilizo el péndulo hebreo dentro de algunos procesos de acompañamiento, no siempre es la respuesta para cualquier malestar. Porque no todo lo que duele necesita eliminarse, ni todo lo que nos pasa es porque tengamos una energía densa adherida o un trabajo energético hecho. A veces simplemente estamos viviendo algo difícil. Otras veces nos estamos autosaboteando por miedo, evitamos tomar una decisión o seguimos repitiendo un patrón que todavía no hemos visto.

Cuando el malestar forma parte del proceso
Creo que esto es importante porque, muchas veces, cuando alguien lo está pasando mal, lo primero que quiere es dejar de sentirse así. Y es completamente normal. Nadie quiere sostener una tristeza durante meses, ni convivir con la incertidumbre, ni sentir que una ruptura le sigue afectando tiempo después. Pero una cosa es querer encontrarse mejor y otra muy distinta es intentar quitar demasiado deprisa algo que quizá forma parte del propio proceso.
Si acabas de perder a alguien, es normal que haya dolor, tristeza, rabia... Si has terminado una relación importante, es normal que durante un tiempo sigas sintiendo que esa persona ocupa mucho espacio en tu vida. Si llevas años sosteniendo una situación muy desgastante, también es normal que tu cuerpo esté agotado y tarde un tiempo en recuperarse.
No siempre que aparece un malestar significa que haya algo que limpiar. A veces significa simplemente que hay algo que atravesar. Y creo que hacer esta diferencia cambia bastante la forma de entender el trabajo energético.
El riesgo de buscar una solución para todo
Hay otra cosa que observo con bastante frecuencia. Cuando encontramos una herramienta que nos ayuda, es fácil querer utilizarla para todo. Creo que nos pasa en muchos ámbitos de la vida. Si algo nos hizo sentir mejor una vez, tendemos a pensar que eso mismo volverá a funcionar siempre. Con el trabajo energético puede ocurrir exactamente lo mismo. Y ahí es donde creo que conviene parar un momento y preguntarse si realmente estamos utilizando la herramienta porque es lo que necesitamos o porque nos resulta más fácil pensar que el problema está fuera y que alguien puede quitárnoslo de encima. Y no lo digo como una crítica. Creo que es una tendencia muy humana.
Todos preferimos algo que nos alivie rápidamente antes que sentarnos delante de una conversación incómoda, de un límite que sabemos que tenemos que poner o de una decisión que llevamos meses evitando. Pero precisamente por eso creo que el trabajo energético tiene mucho más valor cuando acompaña un proceso que cuando intenta sustituirlo.
Quizá por eso, cuando alguien llega preguntándome si necesita una limpieza energética, rara vez empiezo pensando en el péndulo. Lo primero que intento entender es qué está viviendo esa persona. Porque solo cuando comprendo eso puedo saber si el trabajo energético tiene sentido o si, en ese momento, lo que necesita es otra cosa.

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